Cada sesión, anota hora, velas usadas, orden de encendido, sensaciones corporales y productividad real. Describe en palabras sencillas el momento en que notaste calma, claridad o impulso. A la semana, detecta patrones y reduce combinaciones. Así, tu olfato aprende a dirigir con sutileza decisiones, pausas y celebraciones pequeñas.
Elige dos velas compatibles y una base neutra. Cambia solo una variable por día: orden de encendido, distancia o proporción temporal. Usa temporizador, mide percepción del uno al diez y evita fragancias ambientales extra. Con tres ciclos claros, decide tu secuencia favorita y reserva otra para emergencias anímicas puntuales.
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